08 Senda de los Haidíos – Ahedo de las Pueblas (Merindad de Valdeporres, Burgos)

Senda de los Haidíos 1

La Naturaleza: Senda de los Haidíos (hayedo del río Nela) – Ahedo de las Pueblas (Merindad de Valdeporres, Burgos)
La Comida: Productos de las Merindades
La Música: Ant Law

Bot´s intro

Las clases de guitarra eléctrica, análisis armónico y armonía me ocupan todo el tiempo de la semana y, claro, quiero escapar y reencontrarme con la naturaleza.
La música y mi instrumento implican muchas horas de estudio y trabajo de ordenador, es algo que requiere concentración y es imprescindible estar metido en casa o en sitios cerrados.
Y por supuesto, en cuanto surge la ocasión aparco mis clases de armonía funcional en Lavapiés, la guitarra eléctrica y me sumerjo en mi otra pasión: el senderismo.
No obstante, la guitarra y la música siguen conmigo gracias a aquellos artistas que me acompañan en mis escapadas.

Más info:

https://profesordeguitarraelectrica.com

 

La Naturaleza

Senda de los Haidíos 3

Hermosa ruta en Las Merindades. Un territorio burgalés no demasiado conocido pero que bien merece una visita, o dos.

Salimos de Pedrosa de Valdeporres, donde estábamos alojados, por el puente del río Engaña, tomamos la BU-526 y giramos poco después a la derecha, por la V-5630, para subir al cercano Ahedo de las Pueblas.

En Ahedo, dejamos el coche y tomamos una pista ancha que sube hasta una estación de aerogeneradores (están por todo Burgos) y desde allí, cruzando una pista asfaltada, el PR BU-53 conocido como Senda de los Haidíos o Ahidios.

Desde la estación, la senda desciende, por la derecha o por la izquierda (luego se encuentran ambos caminos), hacia el barranco de Sollondón y se interna en el hayedo del río Nela.

Llegamos al puente que cruza el río, ya en el interior del bosque, e iniciamos la ascensión por uno de los laterales del barranco.

Como en todos los bosques de hayas, el interior es verde, frondoso, fantasmagórico y en este caso, ya que era verano, deliciosamente fresco.

No es una senda difícil pero sí que tiene un punto exigente: la enorme pendiente del barranco, el estado del suelo (mojado, con piedras y muchas irregularidades en el terreno) y lo salvaje de la vegetación –las ramas de los árboles y las plantas, algunas con pinchos, se te echan encima a la mínima ocasión– ¡Hay que andarse con mil ojos!

Subimos y subimos descubriendo hornacinas de factura humana que, seguramente, contuvieron imágenes o exvotos de cuando este camino se transitaba por razones ganaderas o madereras.

Durante la ruta disfrutamos del constante ruido de torrenteras y cascadas, algún animal huidizo y hermosos prados. Cuando salimos de la foresta empezaron a aparecer las cabañas pasiegas en el camino que hacia el pueblo abandonado de Busnela.

Pretendíamos descender la senda que se interna en el hayedo por la otra cara del barranco, pero por más vueltas e intentos que hicimos no dimos con ella así que, poco antes de llegar a Busnela, volvimos sobre nuestros pasos.

Nos volvimos a sumergir en el verde, cruzamos el Nela (que nace un poco antes de Busnela), subimos a la estación de aerogeneradores y bajamos a Ahedo a buscar, desesperadamente, el agua que habíamos agotado durante la caminata.

La ComidaSenda de los Haidíos 2

Alojados como estábamos en Pedrosa de Valdeporres, en la antigua escuela del pueblo, una hermosa casa con una estupenda cocina, pudimos degustar algunas de las delicias que ofrecen las Merindades.

A saber: la morcilla de arroz, las chuletas de oveja churra, la ternera con denominación de origen “Carne de las Merindades”, las lechugas de Medina de Pomar y las patatas de Losa, las cerezas de Valdivieso y buenas rosquillas de Espinosa.

Todo ello, junto o por separado, con el estupendo vino de la tierra.

Varias de las comidas las hicimos en el campo y solo en una ocasión nos comimos un menú que no tuvo más interés que el de quitarnos el hambre.

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La Música

La banda sonora de esta hermosa caminata por la merindad de Valdeporres la puso el guitarrista británico ANT LAW.

Otro joven guitarrista dotado de una técnica espectacular, con un sonido transparente (aunque últimamente desarrolla un cierto interés por el tratamiento electrónico del instrumento). Tiene raíces en el jazz afroamericano pero una clara inclinación hacia lo europeo.

Es un compositor delicado, buen arreglista y un solista muy destacable.
Como curiosidad, es un guitarrista que utiliza la afinación por cuartas para su instrumento, particularidad sobre la que ha escrito un libro.

Toca con HLK trio, Tim Garland y en sus propios proyectos y formaciones.

En el directo del vídeo que os incluyo está, en cuarteto, junto a Michael Chillingworth (saxos), Ferg Ireland (contrabajo) y Marc Michael (batería).

¡GRACIAS POR ESTAR AHÍ!