16 Valle y hayedo de Caloca – Caloca (ZEP Liébana / Cantabria)

Valle de Caloca 1

– La Naturaleza: Valle y hayedo de Caloca – Caloca (ZEP Liébana / Cantabria)
– La Comida: Hostería Restaurante Mirador Peña Sagra (Barrio Bustillo S/N, Cahecho – Cantabria)
– La Música: Jakub Mizeracki

Bot´s intro


Dedico mucho tiempo a mis clases de armonía y análisis armónico y guitarra eléctrica.

En cuanto encuentro la coyuntura me escapo para ir al campo.


La música y mis clases de guitarra online me ocupan mucho tiempo a lo largo de la semana.

Encerrado, concentrado, ordenador a tope y, sobre todo, mucha ciudad.


En cuanto aparece la mínima oportunidad aparco las clase presenciales de guitarra eléctrica y análisis armónico en Lavapiés y las clases online y me zambullo en mi otra pasión: el senderismo.


Eso sí, la guitarra y la música vienen conmigo gracias a aquellos músicos que suenan por los caminos del país.

Más info:
https://profesordeguitarraelectrica.com

La NaturalezaValle de Caloca 2

Una mañana neblinosa y lluviosa salimos de La Vega de Liébana por la N-621 camino de Potes.

Compramos fruta y desde allí fuimos a Ojedo para coger el desvío, por la CA-184, hacia Caloca (el pueblo a mayor altitud de Liébana, 1.100 m.).

Todo el recorrido por carretera resulta impresionante por el espectáculo de piedra y bosque, pero se va acentuando según te acercas a Caloca y empiezas a ascender hacia el pueblo.

Aparcamos a la entrada, para no molestar, atravesamos el lugar y emprendimos la ruta. El sendero no tiene pérdida, aunque no está homologado como PR.

Se inicia descendiendo, y en cuanto sales de Caloca ya puedes empezar a deleitarte con la belleza del valle y la enorme profundidad del paisaje que tienes delante.

El espectáculo no te abandona hasta que, más adelante, giras para ascender hacia el hayedo.

El valle de Caloca, por su inaccesibilidad, es un refugio idóneo para el oso pardo cantábrico.

La niebla se fue recrudeciendo según ascendíamos y en un momento determinado comenzó a llover.

Subimos y subimos (aunque no es un desnivel duro, 400 m.) y nos internamos en el hayedo.

Hemos visto muchos hayedos… En otoño, invierno, primavera y verano, con hojas y sin hojas, verdes y ocres, con frío y con calor, pero nunca habíamos visto un hayedo en verano, lleno de hojas, pero en un día que parecía de invierno: frío, lluvia, niebla, barro, etc.

El espectáculo era fantasmagórico. Unido a la frondosidad y oscuridad del hayedo se encontraban la niebla, la lluvia y el constante repiquetear de las gotas en las hojas. ¡Una gozada total!

El recorrido, en estas condiciones, se alargó bastante más de lo previsto por todo lo que tuvimos que ingeniar para poder avanzar.

En algunos momentos los charcos eran tan grandes que pensamos que tendríamos que desandar el camino. Eso sí… ¡Nos pusimos de barro hasta las cejas! ¡Fue muy divertido!

Pero, desde luego, es cierto que cualquier peripecia quedó compensada por la maravilla que la naturaleza nos estaba regalando: invernales (pastizales subalpinos), paisajes infinitos, riegas (arroyos), buitres leonados (una de las colonias más importantes de Cantabria), los gamos antes mencionados, hayas enormes, robles monstruosos, la niebla, la lluvia, incluso el barro contribuyeron a crear un espectáculo único.

Volvimos totalmente empapados y llenos de barro al coche… ¡Qué experiencia!

La ComidaValle de Caloca 3

Un sitio espectacular, por sus vistas, al que le cuadra perfectamente el nombre de “mirador”.

Está enclavado en lo alto del pueblo de Cahecho y las construcciones principales, hostería y restaurante, miran hacia el impresionante valle que tiene debajo y con los Picos de Europa al fondo. ¡Espectacular!

Gente agradable, un local bien preparado en todos los sentidos y una cocina de calidad.

No nos decantamos ese día por las carnes a la piedra o la parrilla, hubiera sido lo normal ya que es la especialidad, y nos dedicamos a probar el borono (una suerte de morcilla lebaniega), las croquetas y unos calamares rebozados. Todo excelente.

Un sitio recomendable, desde luego.

Valle de Caloca 4

La Música

Este joven guitarrista polaco, se graduó en la Academia de las Artes de Katowice.

Ha sido galardonado con el primer premio, en categoría individual, en la 14th International Competition Krokus Jazz Festival. Ganador del segundo premio, en categoría individual, en el Grupa Azoty Tarnow Jazz Contest y primer premio, en categoría individual, en el 52nd Jazz nad Odrą Festival.

Es un guitarrista con una inclinación muy declarada hacia la utilización de efectos electrónicos (a veces en exceso, para mi gusto) pero con un criterio bastante claro sobre la construcción melódica y un lenguaje armónico interesante que, supongo, ambos, irá desarrollando con el paso del tiempo.

En el vídeo se encuentra junto a Dariusz Rubinowski (saxo tenor), Roman Chraniuk (contrabajo), Jakub Miarczyński (batería).

Con este cuarteto, Skicki-Skiuk, tiene un disco interesante: Chrarumimia (2018).

 

¡GRACIAS POR ESTAR AHÍ!